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Resumen biográfico del pintor
Leónidas Cantillo Mendoza

Leónidas Cantillo nace en San José Costa Rica el 21 de Julio de 1979.
Desde temprana edad, inició sus estudios de pintura con su padre Edwin Cantillo, un reconocido artista de su país. A partir de ello, se involucró con varios personajes de las artes; escritores, músicos y pintores que influenciaron en su obra y en su estudio.
Su técnica fue evolucionando en el logro del paisaje y la figura humana, tiempo en donde realizó sus primeras obras en 1997.  Poco a poco fue creando sus primeros conceptos pictóricos, atraído por las propuestas de los surrealistas que tanto admiraba, como Giorgio D’Chirico, Magritte y Dalí.


Muestra de sus primeras obras

Muestra de sus primeras obras
 
 
 Sin embargo, es claramente notoria la influencia de la propuesta geométrica de su padre en los primeros años de creación, sobre todo en las obras que comprenden un período entre el año 2000 al 2002.  
En esta etapa de su vida, fue tanto ayudante en las obras de Edwin Cantillo, como estudiante de sus conceptos, sin todavía definir sus ideas del todo, pero marcando un estilo personal en cada uno de sus trabajos.

En esta obra es observable la influencia geométrica heredada de su maestro.

En esta obra es observable la influencia geométrica heredada de su maestro.

 

Por algunos años, mantuvo un estilo marcadamente geométrico, conjugado con paisaje, o figura humana, entre otros, mezclando conceptos realistas, con surrealistas y abstractos.
 Siempre subrayó una búsqueda de plasmar en imágenes el cosmos espiritual. Sin dejar de lado, por supuesto, el argumento filosófico, la idea de los sueños y la fantasía, y las cosas tangibles, para expresar una idea.

Obra inspirada en el concepto espiritual de la metamorfosis del ser.
Un cambio dramático en las ideas, las emociones, y la conducta a partir de una experiencia espiritual.

 
 
 

Poco a poco, en sus obras, empieza a notarse el deseo por adentrarse en la naturaleza, el deseo de ser parte del viento, de un árbol, o de las olas del mar, pasa por un período e donde repite continuamente paisajes con mayor movimiento y vida propia, pero siempre rodeado de las líneas rectas que lo influyen desde el principio de su aprendizaje.


 Ejemplo de una larga serie de obras con elementos paisajistas.

 

 

 

A finales del año 2002, terminó abruptamente con este tipo de obras para iniciar un proyecto personal al que llamó “esencialismo de la luz” en donde retoma los conceptos de la abstracción geométrica pura, con marcados contrastes de luz y sombra. Esta corta etapa de su pintura puede considerarse como una despedida a la geometría que le acompañó desde su inicio hasta ese momento.  Cinco años que marcan una primera etapa indagatoria.


Aquí podemos apreciar una de las últimas obras de abstracción geométrica pura del artista,
pocos meses antes de iniciar su nuevo y más conocido estilo.

 

 

 

 

 Fue entonces donde llegó a lo que Leónidas Cantillo llamó “el vértice de cambios”, en donde inició a ensayar en un tipo de obra sin los límites de la geometría, un camino desconocido, pero que lo conducía irremediablemente a los remolinos de su mente, sus emociones y su libertad.
En esta nueva temática podemos apreciar la síntesis de la escena visual, abstrayendo y añadiendo percepciones propias, junto con formas antropomorfas o cotidianas. La estilización de la figura humana, la síntesis del paisaje, centralizado primeramente en la naturaleza, utilizando formas orgánicas y  líneas curvas.

En esta obra transforma su manera de pintar, se da la libertad de iniciar su propio camino, rompiendo con la geometría,
utilizando colores mas vivos, y poniendo a flote su intención por provocar en sus obras la interpretación de parte del
observador, así como la elucidación inconsciente con escenas, propias de cada intérprete. De allí que el título de la obra
tampoco refiere algo cotidiano o conocido

 
 
 

 En el progreso de su nuevo período, podemos encontrar obras muy variadas, abstractas algunas, otras con figura humana sintetizada, otras con figura humana mimetizada, plantas, frutos, espinas… y sin fin de formas que podrían sugerir casi cualquier cosa, según la interpretación del espectador.


En esta obra se aprecia el sentido de lo que el artista nos comenta constantemente: “descubrir la interpretación, no imponerla”
Formas orgánicas, quizá, o un retrato escondido, o algunas figuras subliminales…

 


 “Yo no hago paisajes, porque ya los podemos ver y disfrutar en nuestro entorno superiores, inigualables.  Los copie también, porque hay que aprender a imitar para luego poder inventar. No pinto figura humana porque nos vemos todos los días, y sabemos bien como somos… que es una obra de arte, no lo dudo, que lo imitemos, no me opongo, pero que con ello aportamos a la evolución del arte, tengo mis dudas… ya sabemos que sufrimos, que reímos, conocemos bien la historia, vivimos constantemente experiencias con otros que un cuadro al respecto no puede superar, solo retratar.  En la abstracción, en la invención, y la fusión de todas las cosas, encuentro conceptos de mayor riqueza expresiva, la libertad de pensar y hacer pensar, el proponer ver algo distinto a lo que constantemente vemos, o ver las cosas con más curiosidad. Con todo esto, construyo espejos para la mente, el alma y el espíritu, para que el observador se introduzca en mi obra y este atento a su reflejo, tan solo que encuentre sus propias ideas y sentimientos por medio de los míos.”


En esta obra, como en otras muchas del artista, combina la figura humana con elementos de interpretación que juntos crean uno de estos “espejos” ideales para la interpretación y para el psicoanálisis.
 

 
 
 
 
 
 

 En el año 2005 retorna a México, luego de una anterior visita de seis meses en el 2002.  Allí inicia un nuevo capítulo de su vida personal al casarse con la violinista Katherine De Jesús.  En noviembre de ese mismo año nace su hijo Devran lo cual le había inspirado desde su gestación una serie de obras con el tema de la maternidad, muchas de las cuales se exhiben actualmente en el “Sanatorio México” en Toluca, Estado de México.


Una muestra de la serie de maternidades y figura humana sintetizada a la cual recurre constantemente en su obra reciente.

 

 

 

 

 En sus cuadros recientes, busca ampliar sus conceptos abstractos por encima de copiar imágenes ya existentes, creando un mundo propio basado en lo que el artista llama "tendencia universal al círculo o esfera".
Su obra toma en prioridad las formas nuevas que no tengan relación directa con nuestra cotidiana realidad. Juega con los volúmenes, la luz y la sombra, colores fuertes en gamas o contrastes bien definidos. "Es la búsqueda de plasmar con formas y colores ese concepto del tiempo, el espacio, el sonido, el universo... Dios". De pronto toma en cuenta también los perfiles de objetos comunes, como un reloj, un botón o una ventana y llevándolos a misteriosas formas que sugieren un camino distinto de observación de esos mundos invisibles para los que no toman la suficiente atención.
De manera poética, se puede resumir que la pintura de este artista es musical, cósmica y espiritual.
“Un rostro o un árbol, son solo formas orgánicas que ya hemos asociado y convertido en parte de nuestra realidad. Lo que yo hago va más allá de repetir escenas cotidianas. Es el sonido del viento, el crujir del fuego, o los sonidos de una galaxia distante. Es ver una burbuja de jabón en el aire o los matices de colores de una piedra. Ver objetos o escenarios de otro tiempo y espacio, suele confundir a los diletantes y se vuelve de provecho especulativo para las personas sensibles. Podemos crear para la vista lo que se escucha, o lo que se mueve en la oscuridad del universo. Es irónico que tengamos la capacidad de crear con colores y formas nuestra más exacta expresión de sentimientos e ideas. Esa libertad del artista, nos hace extraños bohemios incomprendidos.”

En esta obra podemos apreciar un resumen de su abstracción, en donde vuelve a geometrizar,
pero esta vez con tendencia al círculo y sin perder la libertad y el movimiento de sus obras.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 Cantillo ha logrado darse a conocer poco a poco en su país natal, pero aún no ha tenido mucho tiempo para darse a conocer ampliamente en su tierra.   
Sin embargo, ha logrado un mayor reconocimiento y apoyo cultural en el país hermano de México, más exactamente en el Estado de México, donde ha vivido varios años y se ha conocido como un joven innovador en el ámbito del arte plástico. Su obra se encuentra exhibida en varios recintos públicos y privados, ha logrado varios reconocimientos, y muy buenas críticas por parte del público mexiquense.
 Su obra ya forma parte de colecciones privadas en su país, así como en Panamá, El Salvador, Puerto Rico, Estados Unidos y por supuesto, México. Aunque aún falta mucho camino por recorrer, para llegar a conocerse de manera importante en estos países y pretender llegar a ser conocido mundialmente.


Obra reciente del artista, en donde insiste en temas que aluden a la naturaleza y el cosmos

 

 

 

 

 

 

 

 “Hoy, estoy de pie delante de una delgada playa de arena oscura, gruesa, pedregosa…
Un barco grande, de velas amarillentas, madera añejada por vientos salinos y lluvias marinas.  Las amarras pesadas, mantienen el barco meciéndose suavemente en la espera de una nueva aventura.
Hoy, inicia un nuevo viaje hacia lo desconocido, en el ancho mar de los pensamientos, en ruta guiada por la brújula de un lunático soñador de pincel en mano, en búsqueda de lienzos que llenar.


Sus mas recientes obras expresan temas vinculados al universo y a la música, como es el caso de esta.


La marea ha subido, las olas picadas, el viento arremolinándose como impresionista, y los nubarrones ennegrecidos se han convertido en una abertura a un nuevo mundo.
Caminemos hacia el barco, por el desvencijado muelle, subamos a sus tablones viejos e icemos las velas.
¡Suelten amarras y los espectros imaginarios vayan a sus puestos!
Sujeto el timón, mientras usted toma lugar en la proa, prepárese para un recorrido sin retorno hacia los lugares más recónditos de una mente misteriosa.
Ya veremos incontables formaciones pétreas, formadas de otras mentes.  Escucharemos música de almas compositoras de los que alguna vez fueron grandes artistas del mundo de los vivos.
Así como en otros viajes, se que veremos a esos monstruos marinos que devoran sueños, y se que tendremos de escapar de esas tormentas de emociones humanas. Esquivaremos filosas rocas de voces superfluas, y tomaremos las corrientes oceánicas de voces sabias.  Las constelaciones y la luna serán imprescindibles para encontrar el camino a la vez que nos inspirarán nuevas ideas e impresiones.
En este viaje, todo puede ocurrir, y en toda tierra podremos anclar, para aventurarnos en parajes y laberintos.
Le temo a las sirenas asesinas de sueños y esperanza, diosas del materialismos y la vanidad, a estas debemos evitar.  
Estos y otros muchos peligros debemos afrontar, pero vale la pena arriesgar la vida y la locura en pos de conceptos nuevos.
El viento sopla… ¡ya zarpamos!
¡Suelten las amarras!  
Dejemos por un tiempo el ritmo cotidiano de esta sociedad dormida.
Escapemos, seamos libres en esta embarcación, cuyo nombre es Espíritu…”

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Last Updated on Tuesday, 25 November 2008 20:02